Cada cuatro años, el Mundial ofrece una vidriera privilegiada para observar cómo trabajan algunos de los mejores deportistas del planeta. Detrás de cada partido hay equipos integrados por preparadores físicos, nutricionistas, médicos, fisioterapeutas, psicólogos y analistas de rendimiento. "El éxito en el fútbol moderno depende cada vez más del trabajo interdisciplinario", explicó Arsène Wenger, director de Desarrollo Global del Fútbol de la FIFA, al analizar la evolución de la preparación de las selecciones.

La primera enseñanza tiene que ver con el descanso. Ningún seleccionado entrena fuerte todos los días. Las cargas se planifican en función del calendario, el desgaste y la recuperación. Según la FIFA, controlar la fatiga resulta tan importante como desarrollar las capacidades físicas, ya que un exceso de entrenamiento puede aumentar el riesgo de lesiones y disminuir el rendimiento.

La segunda es la fuerza. Durante años se creyó que correr era suficiente para mejorar el rendimiento aeróbico. Hoy, tanto en el fútbol como en el running, el trabajo de fuerza ocupa un lugar central. "La fuerza mejora la economía de carrera y reduce el riesgo de lesión", sostiene el consenso publicado por el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM), una recomendación que también adoptan los cuerpos técnicos de los equipos de elite.

Otra coincidencia aparece en la alimentación. En plena competencia, las selecciones planifican cada comida para asegurar una adecuada reposición de glucógeno, hidratación y recuperación muscular. La estrategia no difiere demasiado de la que utilizan los corredores antes de una media maratón o una carrera de montaña por etapas como bien pueden ser El Cruce o el Raid. Lo importante no es comer más, sino hacerlo en el momento indicado y de acuerdo con la carga de entrenamiento.

También existe un aspecto menos visible: la preparación mental. Los futbolistas entrenan rutinas para manejar la presión, mantener la concentración y recuperarse rápidamente de un error. "La fortaleza mental se desarrolla igual que cualquier otra capacidad", remarcan desde FIFA Training Centre, donde la toma de decisiones y el control emocional forman parte del entrenamiento cotidiano.

Por último, el Mundial deja una enseñanza que cualquier corredor puede aplicar el próximo fin de semana. Ningún campeón improvisa. Detrás de un buen rendimiento hay planificación, paciencia y constancia. No importa si el objetivo es levantar la Copa del Mundo o cruzar la meta de los primeros 5 kilómetros: los grandes resultados suelen construirse mucho antes del día de la competencia.