Hasta hace no tanto, imaginar un grupo de cientos de jóvenes reuniéndose para correr parecía una excepción. Hoy esa imagen sucede todos los días. Puesta Punto nació entre septiembre y octubre de 2020, cuando las restricciones de la pandemia comenzaban a flexibilizarse. Lo que empezó con apenas dos personas se transformó, cinco años después, en una comunidad con tres sedes (Recoleta, Rosedal y Buena Vista, en Zona Norte) y más de 500 corredores activos.

Para Diego Real, de 31 años y creador del grupo,la clave del fenómeno va mucho más allá del entrenamiento. "Lo que cambió fue la parte social. Hoy muchos chicos y chicas llegan con el objetivo de conocer gente nueva. Algunos quieren empezar a correr, otros mejorar sus marcas, pero todos buscan compartir tiempo sano y celebrar los logros en comunidad. Eso hace que todo se disfrute mucho más", asegura convencido por los casi cinco años de experiencia al frente de su running team.

La alianza con Adidas fue un impulso importante para el crecimiento de Puesta Punto. La visibilidad, el prestigio y los recursos que aporta una marca global ayudaron a consolidar el proyecto. Sin embargo, para Real, el verdadero diferencial empieza a construirse una vez que la gente se integra al grupo. "Una marca grande como Adidas te da prestigio, recursos y visibilidad. Pero siento que en Puesta a Punto lo que más predomina es el sentido de pertenencia. Nos ha llegado gente desde muy lejos porque quería vivir la energía que veía desde afuera. Que alguien perciba eso antes de conocernos nos llena de orgullo", afirma.

Ese espíritu de comunidad se vuelve especialmente visible entre quienes llegan desde el interior para estudiar en Buenos Aires. Como observa Real, muchos encuentran en el grupo mucho más que un entrenamiento. "Buscan pertenecer a un grupo de su misma edad, hacer amigos y sentirse parte. Después, cuando empiezan a mejorar físicamente, el entusiasmo crece todavía más. Además, las redes sociales potencian esa motivación porque ves progresar al que entrena al lado tuyo y pensás que vos también podés hacerlo".

Las redes, justamente, suelen mostrar el costado más atractivo del running: viajes, carreras, fotos y medallas. Pero detrás de esas imágenes existe un trabajo cotidiano que pocas veces se ve. "Las redes funcionan como una vidriera y ayudan a que quienes todavía dudan se animen a dar el primer paso. Pero el verdadero trabajo también lo hacen los chicos que sostienen el compromiso semana tras semana, que entrenan para viajar juntos a una carrera y contagian ese estilo de vida. Entre todos amplificamos el mensaje", señala.

Para Real, el fenómeno responde además a un cambio generacional mucho más profundo. "El running y la vida sana vinieron a reemplazar un poco la vida nocturna. Antes parecía que solo se podía conocer gente saliendo a un bar. Hoy un social run termina con un café, una charla y un grupo de personas que comparte los mismos valores. Hay menos pose. Acá todos llegan transpirados, cansados, siendo quienes realmente son".

Quizá por eso Puesta Punto logró conectar con una generación que está renovando el running argentino. Real lo resume con una idea sencilla, la misma que, asegura, mantiene desde el primer entrenamiento: "El mensaje siempre fue el mismo: correr, hacer deporte y ser uno mismo. Venir a divertirse. Lo sentimos como una familia porque ellos confían en nosotros y nosotros en ellos. De ahí nace ese sentido de pertenencia". Porque, al final, el verdadero éxito de Puesta Punto no pasa por el reloj. Pasa por haber convertido el running en un lugar donde cientos de jóvenes sienten que pertenecen.