El Raid 2026 no se improvisa. Entre la altura, el terreno y la exigencia acumulada, cada decisión previa pesa. En esta guía, Marcelo Linck ordena lo esencial: qué sumar, qué evitar y cómo llegar con chances reales de atravesar la experiencia sin pagar un precio innecesario.
Hay carreras que permiten margen de error. El Raid no es una de ellas. La combinación de altura, desnivel y terreno obliga a pensar el proceso con tiempo, criterio y respeto. No alcanza con “estar entrenado”: hay que estar preparado para ese contexto específico.
Los SÍ del Raid, por Marcelo Linck:
● Porque es una carrera hermosa, ahora en la misma provincia.
● Porque tiene la belleza del Cerro de los Siete Colores en la segunda etapa y, previamente, el contraste de las Salinas Grandes, un lugar único a 4.200 metros de altura.
● Porque es una carrera para ir en grupo y compartir.
● Porque es una carrera totalmente distinta al resto.
● Porque obliga a prepararla con tiempo para poder disfrutarla.
● Incluso, muchos la usan como preparación para El Cruce 2026.
Los NO del Raid, por Marcelo Linck:
● No la recomiendo si no se entrenó correctamente.
● No la recomiendo para gente que arrastre lesiones.
● No la recomiendo para correrla solo/a: es ideal hacerla en grupo.
● No la recomiendo si la persona no tiene experiencia en este tipo de carreras, porque son duras y el objetivo es disfrutarla.
El primer SÍ es claro: planificar. No desde la ansiedad, sino desde la progresión. Construir volumen, sumar desnivel de manera inteligente y respetar los tiempos de adaptación. Llegar con semanas sólidas vale más que cualquier pico aislado de entrenamiento.
El primer NO también aparece rápido: no subestimar la altura. La falta de oxígeno no se negocia. Cambia el ritmo, la percepción del esfuerzo y la respuesta del cuerpo. Ignorarla es uno de los errores más frecuentes —y más caros—.
Otro punto clave es el ritmo. En el Raid, salir fuerte rara vez termina bien. La diferencia está en regular, leer el terreno y aceptar que el paso lo marca el entorno, no el reloj.
Por último, hay algo que atraviesa todo: el respeto. Por la montaña, por el cuerpo y por la experiencia. El Raid no es solo una carrera. Es un contexto que exige presencia, atención y humildad. Porque al final, más allá del resultado, lo que define tu paso por el Raid no es sólo cómo corrés el día de la largada. Es todo lo que hiciste antes para llegar hasta ahí.